De Caracas a San Antonio del Táchira: la censurada travesía de María

La palabra miedo no está en su vocabulario, tampoco en sus recorridos por cada rincón de Venezuela. No está en campaña, contrario a lo que piensan algunos cuando la ven rodeada de personas que hacen peticiones o simplemente quieren una selfie, son esos mismos que se acostumbraron a que los políticos visiten sus comunidades solo en tiempo de elecciones. No aspira a cargos inmediatos, no confía en nada que tenga que ver con la “dictadura de Nicolás Maduro”, como decidió bautizar lo que encabeza el heredero de Chávez, oxigenado con diálogos infructuosos, que dividen cada vez más a la oposición. 

Tiene prohibido salir del país desde 2014 por órdenes del Tribunal de Control 16 de Área Metropolitana de Caracas, y también por decisión del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac), las aerolíneas tienen prohibido vender boletos a su nombre, sin explicaciones, sin delitos comprobados, así arremeten las instituciones rojas contra la exdiputada opositora María Corina Machado. Entonces el miedo parece ser cosa de otros… ¿Por qué le temen si argumentan que no reúne ni a una junta de condominio? La pregunta queda en el aire. Algunos medios de comunicación, periodistas y políticos, también decidieron censurarla, su mensaje entonces llega a un pueblo limitado.

Pero las restricciones no tienen espacio en la agenda de “la señora de blanco” como fue llamada por un niño tachirense en medio de una protesta en Boconó, un pueblo del municipio Samuel Darío Maldonado, que hace recordar los Cien Años de Soledad de García Márquez. Aquella tarde María transitaba la autopista San Cristóbal – La Fría, y se encontró con un grupo de personas que exigía presencia de autoridades, tenían 20 horas sin servicio eléctrico, no se trataba solo de ese día, ya sumaban tres meses en caos. Medió con los presentes, se comprometió con hacer público lo que les ocurría, y así fueron noticia. “Los venezolanos claman ser escuchados, atendidos”, dijo en medio de un suspiro. Aquel día se encontró con tres manifestaciones, y colas infinitas de vehículos, que tenían horas esperando avanzar. A ella le tocó caminar un tramo largo en medio de la oscuridad, y cuando por fin levantaron la manifestación, sobró quien le ofreciera “la cola”.

Era poco antes de las 7 de la mañana del martes 17 de abril cuando emprendió viaje por carretera a los estados Mérida y Táchira, invitada a dos foros estudiantiles de la Universidad de Los Andes (ULA), desde donde ratificó su compromiso con Venezuela y expuso: las dictaduras se enfrentan, no se convive con ellas. Semanas previas había estado en la Universidad de Carabobo (UC) y la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel) en Maracay. “Valiente, valiente, valiente”, retumbó un coro espontáneo el miércoles en el Aula Magna de Mérida, incluso ella misma sonríe sorprendida, no se lo cree; de ahí salió evidentemente fortalecida.

“Recorrer Táchira es la agonía y el éxtasis”, acertó, y es que en solo tres días vivió decenas de historias, cargadas de emoción, risa, sorpresa por algún regalo, llanto, desesperanza, quizá rabia y decepción. Era feriado, 19 de abril, el calor de San Antonio del Táchira la recibió en medio de miles de venezolanos que se apresuraban con maletas a dejar el país en busca de una vida digna, algunos indiferentes, otros solo iban con la mirada perdida, pero alertas ante el panorama que en esa zona se vive. “Por ustedes es esta lucha, para que vuelvan por esta misma frontera por donde salen. Es doloroso”, dijo al oír a un joven venezolano que le contó su historia de supervivencia en medio de la miseria: “Voy a trabajar a Colombia, pero todos los días regreso a Venezuela, me quiero quedar aquí”.  

María es una mujer de gustos sencillos. Sí, le gusta comer chicharrón, no es un invento, prefiere una camisa blanca y un jean, siempre en zapatos deportivos, a veces con el cabello recogido, cuando el calor de las masas lo amerita. No disimula su rechazo a la desesperación en las manifestaciones, busca estar en calma, pausada, pero exigente con su equipo de trabajo. ¿Qué pasó con este error? ¿Grabaron a ese señor? ¿Salió el Periscope? ¿Cómo quedaron las fotos? son preguntas recurrentes en sus giras de trabajo, sus muchachos responden sí, o no, dependiendo del caso, también explican las razones.

En su travesía desde Caracas a San Antonio del Táchira, Machado no oculta su decisión de no salir a votar en las elecciones presidenciales previstas para el próximo 20 de mayo, anunciadas por el Consejo Nacional Electoral tras la solicitud de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), ese es su mensaje más contundente. “Ellos cerraron la ruta electoral, pero que hayan cerrado la ruta electoral, no significa que cerraron todas las rutas. La libertad y la democracia se construyen todos los días”, es parte del discurso que María da a quienes deciden escucharla.

No acostumbra llorar en público, pero ante las duras historias que le tocó escuchar en los últimos cuatro días, se quebró, miró al cielo, respiró para contenerse pero no lo logró, las lágrimas están a la vista de todos, y ella se lleva las manos a cara para secar su momentáneo desahogo, no es vergüenza, simplemente está acostumbrada a demostrar ánimo, alegría a quienes se acercan a saludarla y pedirle un fotografía. “Para llorar, lo hago cuando estoy bajo la regadera”, confiesa. María Corina, la censurada, seguirá recorriendo el país, con un objetivo: dimisión.

 

 

Crónica de la gira de María Corina Machado al Táchira.
Por periodista Lohena Reverón
Caraota Digital.